En la trayectoria final del debate oral y público por los homicidios de Sergio Cardenas y Nicolas Carrasco, formuló alegatos el fiscal jefe Martín Lozada. Hará lo propio el día de mañana a las nueve horas el fiscal jefe Eduardo Fernandez.

Se refirió el fiscal jefe Martín Lozada al comienzo de su alegato de clausura al "abandono de esta ciudad y partida hacia la localidad de El Bolsón, por parte de autoridades policiales que "los privó de hacerse de un cuadro general del conflicto y del modo de abordarlo de forma diligente y responsable. El desconocimiento de la magnitud de cuanto aquí sucedía, los llevó a convocar imprudentemente a efectivos policiales de distintas unidades dependientes de la Unidad Regional Tercera. Muchos de ellos portaron escopetas 12/70, pero carecían de la formación necesaria o el uniforme protector reglamentario ni tenían el temple necesario para actuar en casos de tumultos como el producido".

Agregó que al retirarse de San Carlos de Bariloche a las 14 horas del día 17 de junio de 2010 los acusados Cufré, Villanova y Hermosa rompieron la cadena de mando. Ninguno de los tres delegaron el mando en el segundo jefe de la Unidad Regional Tercera, ni tampoco habilitaron su actuación ni de otro funcionario.

"La cadena de mando se quebró a partir de entonces, puesto que en lo sucesivo ningún funcionario se vio investido de dichas facultades operativas. A partir de entonces no existió ningún funcionario policial legalmente investido para asegurar el comando unificado de los muchos efectivos que ya habían llegado, y que con el correr de las horas habrían de llegar a la sede de la Comisaría 28° de esta ciudad".

Mencionó que el alejamiento de las autoridades incidió de modo directo para que la respuesta policial no estuviera orientada a salvaguardar la vida y la seguridad de las personas.

La respuesta policial a los incidentes desatados, además "produjo 9 heridos por postas de plomo, 2 por postas de goma a muy corta distancia, 3 por perdigones que se desconoce si eran de plomo o goma, 2 por gases y 5 por golpes. Todo ello surge del informe elaborado por el Leonardo Saccomanno y Rodolfo Pregliasco", expresó.

En otro momento de su alocución mencionó "debe tenerse en cuenta, además, el sitio preciso en el cual se produjeron esas múltiples lesiones. En el caso de once heridos esas lesiones se produjeron en la zona de la espalda. Es decir, al momento en que las víctimas se alejaban del lugar y no confrontando".

De los registros fotográficos extraídos por los fotógrafos locales y de las filmaciones de un canal local, de las que se valiera Pregliasco a la hora de producir su informe, puede concluirse que "nunca el grupo de manifestantes fue numeroso. En su máxima expresión, en el de mayor intensidad del conflicto, llegó a 37 personas", manifestó.

No fue proporcional la respuesta de la fuerza, "debido a que los manifestantes no tuvieron armas de fuego en su poder, ni convencionales ni de fabricación casera. Así surge de lo declarado por la totalidad de los testigos independientes, es decir, de personas que estuvieron en el lugar y que observaron el devenir de los hechos sin participar en su desarrollo". Sumó a ello lo manifestado por los diferentes peritos.

En referencia al trabajo del perito Pregliasco, mencionó que se detectó la presencia de cinco cartuchos rojos mientras eran cargados en armas, uno en el cargador, dos en el aire y 18 sobre el suelo. Relacionó ocho cartuchos rojos con armas y tiradores, los cuales se corresponden a seis policías que se desplazaron juntos durante la mayor parte de la tarde, ubicados en Onelli y Sobral. El perito Pregliasco fue preciso al indicar que en al menos 26 ocasiones observó a miembros de la fuerza policial disparar cartuchos rojos.

Destacó que el informe de Pregliasco y Nigris descartaron que la postas de plomo que dieran muerte a Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas provinieran de armas de fabricación casera -tumberas y sí, en cambio, por escopetas calibre 12/70.

En referencia a las circunstancias de tiempo, modo y lugar, de la muerte sufridas por Nicolás Carrasco, expresó al momento de alegar Lozada que "ésta se produjo después de las 16.21 y antes de las 16.26. Recibió cuatro disparos de escopeta 12/70, efectuados con postas de plomo por un grupo de efectivos policiales que aparecieron en la esquina de Oses y Onelli.

La muerte de Sergio Cárdenas se produjo a las 17.38 horas, mientras se encontraba parado sobre calle Sobral y calle 3. Fue ocasionada mediante un disparo de postas de plomo efectuado con una escopeta 12/70 por parte de un grupo de efectivos policiales que provenían de la intersección de Onelli y Sobral, destacó.

"El disparo que le quitó la vida a Sergio Cárdenas fue efectuado por un grupo individualizado de efectivos policiales, integrado por los tres agentes imputados, cuando alrededor de las 17.38 horas de ese día, integraban un grupo que portaban escopetas. Ellos acometieron deliberadamente en contra de un contingente de personas ubicadas sobre Sobral, acercándose por esa calle desde Onelli hacia Elordi. Efectuaron ene se marco, una serie de disparos con dichas armas cargadas, algunas de ellas, con cartuchos propósito general".

"No cabe duda, que fue el grupo adelantado, aquel que avanzaba por calle Sobral, proveniente de Onelli y en dirección a Elordi, el que disparó contra Cárdenas y Riquelme. Es es así, puesto que no hubo otro en el terreno que así pudiera hacerlo, tal lo señala la evidencia analizada", argumentó el fiscal jefe.