Un hombre fue condenado a una pena de prisión efectiva por su responsabilidad en el robo a un local de ropa. Solicitaron su cumplimiento en un establecimiento especializado en adicciones, donde se encuentra alojado en prisión preventiva y con informes positivos respecto del tratamiento.
El Ministerio Público Fiscal lo había acusado por el delito de robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo ser acreditada, siendo responsable a título de autor.
Según relató la fiscal del caso, Alejandra Altamira, el hecho ocurrió en junio de 2024 en horas de la tarde en un local de indumentaria ubicado en calle Manuel Estrada al 1700.
Allí ingresó el imputado, se acercó al mostrador portando un arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo ser acreditada y le exigió al empleado la recaudación de la caja registradora.
Según la denuncia, el hombre sustrajo un total de dos mil pesos en efectivo y varias prendas de vestir.
En la huida, el imputado se desprendió de las prendas y escapó hacia el interior de un barrio de departamentos.
Tras una extensa investigación que involucró entrevistas y análisis de las cámaras de seguridad públicas y privadas junto con la Brigada de Investigaciones, se pudo dar con el sospechoso y posteriormente formularle cargos.
En diciembre del 2024, el hombre admitió ante el juez su responsabilidad penal en el hecho y se dispuso la prisión preventiva con modalidad domiciliaria controlada con un dispositivo de rastreo satelital.
La fiscal expresó que actualmente se encuentra alojado en un centro de atención de adicciones en la ciudad de Bahía Blanca y que la continuidad de la pena podría cumplirse en ese mismo lugar controlado con una tobillera GPS, supeditado a lo que decida el juzgado de Ejecución.
Agregó que los informes de los profesionales del lugar indican resultados positivos del tratamiento.
La parte acusadora agregó que en este caso no cabe otra pena que la prisión efectiva, dado que cuenta con antecedentes penales computables y no pasaron más de diez años, plazo que habilita a los condenados a acceder a una nueva ejecución condicional.
El defensor oficial, Horacio Briges Doyhenard, indicó en la audiencia que el monto de la pena y la modalidad resultan justos y proporcionados. Agregó que tiene en cuenta que el perjuicio económico fue escaso y las circunstancias personales del imputado, íntimamente ligadas a una problemática de consumo.
Aseguró que es importante esta modalidad de ejecución de pena que busca encauzar su vida y cumple con el fin que manda la ley.
Tras escuchar a las partes, el juez que dirigió la cesura homologó la resolución y, debido a la renuncia de los plazos procesales, la pena de tres años de prisión efectiva comenzó a tener vigencia de forma inmediata.
Un hombre fue condenado a una pena de prisión efectiva por su responsabilidad en el robo a un local de ropa. Solicitaron su cumplimiento en un establecimiento especializado en adicciones, donde se encuentra alojado en prisión preventiva y con informes positivos respecto del tratamiento.
El Ministerio Público Fiscal lo había acusado por el delito de robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo ser acreditada, siendo responsable a título de autor.
Según relató la fiscal del caso, Alejandra Altamira, el hecho ocurrió en junio de 2024 en horas de la tarde en un local de indumentaria ubicado en calle Manuel Estrada al 1700.
Allí ingresó el imputado, se acercó al mostrador portando un arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo ser acreditada y le exigió al empleado la recaudación de la caja registradora.
Según la denuncia, el hombre sustrajo un total de dos mil pesos en efectivo y varias prendas de vestir.
En la huida, el imputado se desprendió de las prendas y escapó hacia el interior de un barrio de departamentos.
Tras una extensa investigación que involucró entrevistas y análisis de las cámaras de seguridad públicas y privadas junto con la Brigada de Investigaciones, se pudo dar con el sospechoso y posteriormente formularle cargos.
En diciembre del 2024, el hombre admitió ante el juez su responsabilidad penal en el hecho y se dispuso la prisión preventiva con modalidad domiciliaria controlada con un dispositivo de rastreo satelital.
La fiscal expresó que actualmente se encuentra alojado en un centro de atención de adicciones en la ciudad de Bahía Blanca y que la continuidad de la pena podría cumplirse en ese mismo lugar controlado con una tobillera GPS, supeditado a lo que decida el juzgado de Ejecución.
Agregó que los informes de los profesionales del lugar indican resultados positivos del tratamiento.
La parte acusadora agregó que en este caso no cabe otra pena que la prisión efectiva, dado que cuenta con antecedentes penales computables y no pasaron más de diez años, plazo que habilita a los condenados a acceder a una nueva ejecución condicional.
El defensor oficial, Horacio Briges Doyhenard, indicó en la audiencia que el monto de la pena y la modalidad resultan justos y proporcionados. Agregó que tiene en cuenta que el perjuicio económico fue escaso y las circunstancias personales del imputado, íntimamente ligadas a una problemática de consumo.
Aseguró que es importante esta modalidad de ejecución de pena que busca encauzar su vida y cumple con el fin que manda la ley.
Tras escuchar a las partes, el juez que dirigió la cesura homologó la resolución y, debido a la renuncia de los plazos procesales, la pena de tres años de prisión efectiva comenzó a tener vigencia de forma inmediata.







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